Top 10: Budapest

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Hay ciudades que te roban el alma, ciudades de las que no esperas nada y lo recibes todo, ciudades que con su primer atardecer te llegan al corazón y con las primeras luces que iluminan sus calles te atrapan para siempre ¿te apetece enamorarte?  

Qué hacer en Budapest

 

1. Parlamento

Todavía estaba hipnotizada por aquel extraño edificio de formas fantásticas que era Bastión de Pescadores, cuando de repente lo vi: brillante, imponente, mágico, emanando una luz que parecía venir de otro mundo, hechizando a todo aquel que se atreviese a mirarlo, el tesoro mejor guardado de Budapest, el Parlamento. Y de repente me vi irrefrenablemente atraída hacia él, me resultaba imposible dejar de mirarlo y con cada pestañeo me enganchaba más y más como si de una droga alucinógena se tratase ¿cómo podía ser tan bonito? El halo de luz que lo envolvía te invitaba a fijar tu mirada sobre él y por un instante te hacía sentir dentro de un cuento de hadas donde el Parlamento era el castillo encantado de una ciudad hechizada ¿te apetece formar parte del cuento?

Parlamento de Budapest

Este icono de la capital húngara es el edificio más grande del país y uno de los parlamentos más grandes del mundo, y en él se celebran las reuniones de la Asamblea Nacional de Hungría . De estilo neogótico, fue construido según el diseño del arquitecto húngaro Imre Steindl entre 1884 y 1902 demorando casi 17 años hasta su conclusión. Si te fijas bien, seguramente habrás notado cierto parecido con el Parlamento de Londres, sobre todo en sus pináculos afilados que parecen buscar la luz del sol, sin embargo Steindl incluyó un atrio central redondo así como una maravillosa cúpula. El interior, decorado en oro y mármol, alberga el símbolo nacional húngaro: la Corona Sagrada, que según la leyenda fue ofrecida por el Papa al rey István en el año 1000 aunque en realidad el objeto data del siglo XII.

Dónde: Kossuth Lajos tér 1-3, 1055 (Budapest)

Horario: está abierto todos los días del año de 8h-18h (1 abril-31 octubre) | de 8h-16h (1 noviembre – 31 marzo). Toda la info aquí.

Precio: adultos de la UE por 2400 HUF (7€ aprox) | Si no perteneces a la UE por 600 HUF (18€ aprox). Todos los precios actualizados  aquí.

 Web: www.parlament.hu

Consejo: las visitas al parlamento son siempre con un guía en el idioma elegido pero conseguir entrada no es fácil si no lo haces con antelación ya que suelen acabarse muy pronto. Lo mejor que puedes hacer es reservar la visita en cuanto tengas tus billetes para no quedarte sin visitar este impresionante monumento (la opción de comprar la entrada el día que quieres visitarlo queda completamente descartada a menos que te guste el riesgo).

 

 

 

2. Bastión de los pescadores (Halászbástya)

Después de cruzar el río en metro comenzamos a dar nuestros primeros pasos por la ciudad, las calles de Buda eran oscuras y frías, con la luz tintineante y cálida de las farolas cual película de terror. Sin embargo, la sensación no era de miedo, con cada paso que dábamos nos sentíamos más a gusto, como si un aura de energía protectora nos envolviera y la ciudad nos dijera: «tranquilos, venid conmigo». Y de repente la calle se abrió y la luz inundó cada pequeño rincón dejándonos casi ciegos. Un increíble edificio se alzaba ante nuestros ojos, imponente y elegante, ofreciendo a todo aquel que se acercase las mejores vistas del Parlamento y de toda la orilla de Pest.

Bastión de Pescadores, Budapest

Esta increíble construcción se llama Bastión de los pescadores (según dicen porque en esa zona de Budapest se asentaba el Gremio de Pescadores que en la Edad Media defendía las murallas de la ciudad) y a pesar de su estilo medieval, se trata de una terraza de estilo neogótico y neorrománico construida entre 1895 y 1902 según los planos del arquitecto húngaro Frigyes Schulek. Posee 7 torres afiladas que representan las tribus magiares que se instalaron y dieron origen a la actual Hungría a finales del primer milenio (895 d.C), pues las tiendas de dichas tribus tenían estas formas cónicas, y en el centro de su plaza se alza una gran estatua en bronce del rey Esteban I de Hungría, erigida un poco más tarde, alrededor del 1909. Su arquitectura llama mucho la atención pues posee un aspecto fantástico que evoca las leyendas de princesas y caballeros, un lugar ideal si quieres obtener unas vistas impresionantes del otro lado de la ciudad. 

Bastión de Pescadores, Budapest

Dónde: Szentháromság tér, 1014 (Budapest)

Horario: está abierto todos los días del año, día y noche (ten en cuenta que es una construcción abierta en su mayor parte).

Precio: el acceso a la mayoría de balcones y torres es gratuito, solamente algunas torres superiores tienen una pequeña tarifa que sirve para mantener el edificio histórico (1000HUF ≅ 3,40€ ). Además, en ciertos días y horas es completamente gratuito visitar cualquier parte de esta construcción. Para obtener información más detallada sobre los precios, pincha aquí.

Web: www.fishermansbastion.com

 

 

 

3. Monumentos a los Judíos

Aún recuerdo como si fuese hoy la primera vez que vimos este último monumento, aunque más bien debería decir que son dos: el monumento oficial y el anti-monumento que los húngaros colocaron delante de él. Pero… ¿de qué se trata todo esto? Hace unos años el gobierno Húngaro decidió colocar de noche y casi «a escondidas» un monumento en la Plaza Szabadság (muy cerquita del Parlamento) en el que se puede observar a un águila alemana (representación del Tercer Reich) atacando desprevenidamente al arcángel San Gabriel (representación de Hungría): su intención aparente era la de contar la historia del genocidio judío durante la Segunda Guerra Mundial y el papel «inocente» de Hungría en los acontecimientos, honrando a todos los judíos asesinados. El problema es que la realidad fue muy diferente, pues Hungría no sólo participó en esta guerra del lado de los nazis sino que fue el primer país en unirse a ellos, y este monumento se entendió entonces como un intento de los gobernantes de limpiar su imagen reescribiendo la historia en su propio beneficio. En contraposición a esto, los habitantes de Budapest (y de Hungría en general), erigieron un anti-monumento justo delante de él para dar a conocer a todo el mundo que pasase por allí la verdadera historia, una señal de protesta en contra de un monumento que altera los hechos históricos otorgando la inocencia del país en el transcurso de la 2ª Guerra Mundial; sin duda alguna, un gesto que les honra como seres humanos y que muestra el verdadero corazón de los habitantes de este país en su intento por evitar que la verdadera historia sea olvidada.

Plaza Szabadság. Budapest

Pero este no es el único monumento a los judíos, a las orillas del Danubio existe otro que aunque no tan controvertido es mucho más triste a la vez que real: Los zapatos del Danubio. Se trata de la exposición permanente en hierro oxidado de 60 pares de zapatos que representan los trágicos hechos ocurridos en este lugar durante la ocupación nazi. Cuando en 1944 el ejercito aleman invadió Hungría, el partido fascista fue colocado en el poder (Cruz Flechada) y a partir de ahí comenzó la pesadilla: grupos enteros de judíos, sin importar sexo, edad o condición, fueron asesinados a sangre fría con un tiro en la cabeza justo a orillas del río, no sin antes ordenarles que descalzaran. De ahí el monumento representando los zapatos abandonados de todas las víctimas de aquellos crímenes. 

El último monumento, esta vez representando a la vida, es la Gran Sinagoga Judía de Budapest, la segunda más grande del mundo después de la de Nueva York. Fue construida entre 1854 y 1859 según los diseños del arquitecto vienés Ludwig Förster quien, al considerar que no existía un estilo de arquitectura judía «típica», se inspiró en la arquitectura islámica del norte de África y de la España morisca, creando una impresionante sinagoga digna de su nombre. Uno de los datos curiosos es que la calle Dohány, lugar donde se encuentra localizada esta sinagoga y que también le da otro de los nombres por los que es conocida (Sinagoga Dohány o la Sinagoga del Tabaco, ya que «dohány» en judío significa tabaco), constituía el límite del ghetto judío que posteriormente se convertiría en un campo de concentración. Más de 600 mil fueron los judíos exterminados en esta ciudad o enviados a campos de concentración y todos sus nombres se pueden ver reflejados en la escultura que se encuentra en el exterior denominada Árbol de la Vida, que representa a un sauce llorón en el que cada hoja lleva el nombre de una víctima del Holocausto. 

Dónde: la Sinagoga Judía se encuentra en Dohány u. 2, 1074 (Budapest)

Horario: abre siempre a las 10h pero el horario de cierre depende de la época del año ( nov-feb: 15,30h/ mar-may: 17,30h/ jun-oct: 19,30h). Los viernes cierra de 2-3h antes que el resto de los días. Toda la info aquí.

Precio: la entrada normal incluye la visita a la Sinagoga + Memorial Park por 2850 HUF (8,75€ aprox). Si además quieres visitar el Museo Judío, te costará 3000 HUF (poco más de 9€). Toda la info aquí.

Web: www.jewishtourhungary.com

 

 

 

4. Basílica Istvan (Szent István-bazilika)

La primera vez que vi la Basílica Istvan no fui consciente de lo que estaba viendo, pues el frío invernal de la ciudad y los colores que se reflejaban en ella me habían transportado a un mundo paralelo en el que sólo existíamos la ciudad y yo. Era mi primera noche en Budapest, el frío me calaba hasta los huesos y apenas podía sacar las manos de los guantes pero estaba tan emocionaba con esta ciudad que no paraba de dar vueltas una y otra vez alrededor de ella. El rugir de mis tripas nos llevó hasta el centro, siguiendo el olor de los puestecillos humeantes de comida callejera que se encontraban por todas partes. Mirara donde mirara todo me parecía mágico y encantador: los cilíndricos y especiados dulces típicos del país, la delicada artesanía húngara que colgaba de los puestos del mercado, el aroma a naranja, canela y clavos del vino caliente… Y de repente, allí estaba ella: imponente, elegante, pero sobre todo llena de color pues sobre su fachada estaban proyectando un mapping sobre El Cascanueces (¿casualidad? apenas unos días antes habíamos ido a ver esta obra de ballet en Lisboa ). Estaba tan hipnotizada por los colores brillantes e intensos, las luces chispeantes de navidad y el olor a chocolate caliente de mi pequeño vaso de poliestireno que apenas era consciente de que estaba viendo la Basílica más importante de la ciudad y si a eso le sumas que todavía no había abierto la guía que compramos de Budapest, podrás entender mi despiste. No sería hasta el día siguiente con la luz del día, que abriría bien los ojos para observar esta maravilla de la arquitectura neoclásica…

Basílica Istvan, Budapest

La Basílica de San Esteban (ese es su nombre en español) es el edificio religioso más grande de Hungría y además, es la catedral de Budapest, convertida en basílica menor en 1931. La historia de su construcción es un poco turbulenta ya que las obras tuvieron que retrasarse más de 50 años debido a una serie de infortunios. Todo comenzó con el diseño original de József Hild quien dio vida a su creación en 1851, muriendo años más tarde no sólo sin ver acabada su obra sino sin presenciar la caída de la cúpula en 1868 durante una tormenta (dicen que por el uso de malos materiales) lo que llevó a la completa demolición del edificio y a su posterior reconstrucción por parte de Miklós Ybl. Este arquitecto elevó la altura de la nueva cúpula a los 96 metros y diseñó una iglesia neorrenacentista que tampoco vería terminada, pues moriría antes de ser concluída en 1906. Pero la historia no acaba ahí, durante la II Guerra Mundial la ciudad entera fue bombardeaba y la catedral, aunque aguantó bastante bienios ataques, también sufrió graves daños que llevaron a su restauración a partir de los años 80. 

 

La catedral de Budapest debe su nombre al primer rey de los húngaros y fundador del Estado cristiano en este país, San Esteban I de Hungría. Un monarca conocido como «el santo» o «el Grande» ya que a pesar de ser muy estricto y severo con aquellos que no cumplían «las costumbres cristianas» también fue un gran unificador del pueblo y muy generoso con este, de ahí que su mano derecha sea la reliquia cristiana más importante del país y el tesoro mejor guardado de la Basílica; la conocida como Santa Diestra ha sufrido numerosos ires y venires a lo largo de la historia hasta descansar en la catedral y se dice de ella que es tan importante para el pueblo húngaro por era la «mano caritativa» con la que el rey Esteban I «ayudaba a los pobres ofreciendo los denarios que llevaba en una bolsa de tela colgada de su cintura». 

 

Basílica Istvan, Budapest

 

Dónde: Szent István tér 1, 1051 (Budapest)

Horario: de lunes a viernes 9-17h; los sábados de 9-13h y los domingos de 13-17h.

Precio: aunque la visita es gratuita en la entrada hay un señor que te indica encarecidamente que dejes una donación de 200 HUG (unos 60 céntimos). Puedes subir a la torre de la cúpula por 500 HUF (1,50 € aprox) o admirar el Tesoro por 400 HUG (1,25 E aprox). Además la catedral ofrece visitas guiadas para extranjeros por 2000 HUF (6 € aprox) con la visita a la torre de la cúpula incluida.  Toda la info sobre precios y horarios aquí. 

Curiosidad: ¿Sabías que en la torre derecha se encuentra la campana más grande y pesada de Hungría? Pesa 9 toneladas y fue colocada después de que la anterior (de 8 toneladas) la robaran y fundieran  los alemanes durante la II Guerra Mundial. 

Web: en.bazilika.biz

 

 

 

5. Baños Termales

La sola idea de quitarme una capa de la cebolla en la que me había convertido después de abrigarme hasta las pestañas aunque fuera para adentrarme en las aguas termales y calentitas de uno de los balnearios de Budapest, me ponía todos y cada uno de los vellos que cubrían mi piel literalmente de punta. Sin embargo, vengo de una tierra donde el agua brota ardiendo de las profundidades y sabía bien que el bienestar y la paz que sentiría una vez dentro, superarían cualquier miedo que pudiera tener en ese momento. Así que tras las reticencias iniciales, me encontraba delante de uno de los balnearios más conocidos de la ciudad y por lo que estaban viendo mis ojos, también más bonitos. Después de una recepcionista hablando «itañolo», un reloj maldito que casi destrozo intentando abrir la taquilla y 400 metros de pasillo infernal literalmente congelado, por fin pude meter mis piececillos petrificados por el frío en el agua suave y calentita que brotaba de la piscina olvidando todos los pesares ocurridos hasta llegar a ese punto ¿te atreves a vivir la experiencia? 

 

La ciudad entera de Budapest es un gran balneario en sí misma (de hecho tiene el título de Ciudad de los Balnearios desde 1934) pues cuenta con 118 manantiales tanto naturales como artificiales desde los que brota el agua entre 20 y 80ªC.  Además, cuenta con una larga tradición termal pues ya en su época los romanos disfrutaban de los baños en esta zona y más tarde los turcos, entre los siglos XVI y XVII, construyeron algunos balnearios que aún perduran en la actualidad. Algunos de los más famosos son los siguientes:

  • Balneario Gellert (Gellert Fürdo). Es uno de los más conocidos de la ciudad (y también de los más caros) pues su piscina principal ha sido escenario de numerosos anuncios de televisión. Fue construido en 1918 en un maravilloso y delicado Art Nouveau, dentro del Hotel Gellert aunque se conoce de la existencia de aguas medicinales en la zona desde el siglo XIII. Posee varias piscinas de agua mineral proveniente del Monte Gellert que llegan a alcanzar los 40ªC. Para más información pincha aquí.
  • Balneario Széchenyi. Este balneario de impresionantes piscinas termales exteriores, es uno de los más grandes de Europa contando con 15 piscinas y varias saunas. Sus aguas provienen desde el 2º pozo más profundo de la ciudad (1246 metros) y salen a la superficie a 70ºC. Está situado en el Parque Municipal de Budapest (conocido como Parque de la Ciudad) y fue abierto al público en 1913 con un característico y elegante estilo neorrenacentista, siendo el primer balneario terapéutico de Pest. Si quieres darte un baño calentito mientras a fuera hace un frío que pela, este es tu sitio. Para más información pincha aquí.
  • Baños Rudas. Considerados unos de los baños turcos más bonitos del mundo, fueron construidos durante la ocupación otomana en el siglo XVI (lo que significa que el balneario actual posee más de 500 años). Están abastecidos por 3 manantiales y sus aguas tiene un alto contenido en sulfuro, lo que las hace ideales para personas con problemas de reumatismo. Si quieres vivir la experiencia de un baño relajarte bajo una impresionante cúpula, no dudes en visitar este balneario. Para mas información pincha aquí.

Existen más balnearios en la ciudad pero estos son sin duda los más importantes. Como consejo personal recuerda siempre llevar en la maleta bañador, toalla, chanclas y gorro para el pelo (algunos lugares no te permiten entrar a las piscinas sin él). 

 

 

 

6. Castillo de Buda (Budai Vár)

De día todo se ve diferente, los colores brillantes y cálidos de las luces que la noche anterior iluminaban el Castillo habían desaparecido y el edificio que ahora se vislumbraba detrás de la estatua de La Princesita parecía nuevo y diferente para mí. Como si toda la historia que llevaba a sus espaldas se reflejara ahora en un abrir y cerrar de ojos, dando lugar al ruido ensordecedor de las batallas vividas en su interior. Despierto de la ensoñación, ese ruido no es otro que el tranvía pasando delante de mí. Ayer paseaba entre sus arterias recorriendo cada rincón de ese histórico lugar, imaginando la vida de las personas que un día habitaron allí, de aquellas que fueron felices entre sus paredes o de las que murieron por un ideal. Hoy las sombras de sus vidas se desvanecen con la luz del día y los rayos de sol se reflejan de un modo diferente sobre el Danubio, quizás las almas de esas personas sólo puedan sentirse con la oscuridad de la noche 

Castillo de Buda, Budapest

A pesar de que el Parlamento de Budapest acapare todas las miradas, lo cierto es que el Castillo de Buda es uno de los símbolos más antiguos y con más historia de toda la ciudad. Conocido también como Palacio de Buda, ha sido residencia real durante siglos debido a su posición estratégica en lo alto de la colina y ha sufrido numerosas modificaciones en su estructura debido a los numerosos acontecimientos que en él ocurrieron. Cuando en 1686 pelearon para expulsar a los Turcos de la ciudad, el castillo quedó completamente destrozado y no sería hasta la llegada de los Habsburgo que se reconstruiría profundamente. Pero su aspecto todavía no estaría decidido, con la 2ª Guerra Mundial los rusos cercaron a los alemanes que se encontraban en la fortaleza  convirtiéndola una vez más en un montón de ruinas, estado que aprovechó el nuevo gobierno comunista para convertirlo en un edifico de riguroso estilo neoclásico, eliminando cualquier referencia a la monarquiía habsburguica.

Castillo de Buda, Budapest

Dónde: Szent György tér 2, 1014 (Budapest)

Horario: solamente los museos que se encuentran dentro del castillo (Galería Nacional y Museo de Historia) así como la Biblioteca Nacional Széchenyi están abiertos al público. También podrás visitar los jardines y patios que dan acceso al castillo.

Precio: los horarios y precios de los diferentes museos que alberga el Castillo de Buda suelen estar sujetos a variaciones, por eso aquí abajo te dejo los enlaces a las webs oficiales para que puedas encontrar la información que necesitas, lo más actualizada posible.

  • Galería Nacional Húngara (Magyar Nemzeti) www.mng.hu
  • Museo de Historia de Budapest (Budapesti Történeti Múzeum) – www.btm.hu
  • Biblioteca Nacional Széchenyi (Országos Széchényi) – www.oszk.hu

Cómo acceder: tienes varias opciones para llegar al castillo, desde subir las escaleras que se encuentran al lado del Puente de las Cadenas hasta subir la cuesta situada al lado del ¿funicular? Exacto! La tercera y última opción, y además mucho más romántica (y menos cansada, para qué engañarnos) es el Funicular (Budavári Siklóque por unos 1200 HUF (poco más de 3,50€) te dejará en lo alto más alto del Castillo.

 
 

 

7. Puente de las cadenas (Széchenyi lánchíd)

Aún recuerdo el gélido viento rasgando suavemente mi cara al caer la noche, la imagen hipnotizante del Parlamento reflejándose en el Danubio y el color turquesa, brillante e intenso, del metal con el que habían construido aquel puente. Hacía menos de tres horas que habíamos aterrizado en Budapest y no habíamos podido parar de caminar, era como si un mágico hechizo nos impidiera detenernos observando cada detalle, cada rincón insignificante de aquella maravillosa ciudad. El frío apenas me permitía sacar las manos de los bolsillos pero allí me encontraba yo, paralizada en medio del puente, asomada a un río casi congelado que reflejaba las luces tintineantes que alumbraban Budapest. El hechizo me mantenía despierta dentro de un cuerpo que pedía a gritos calor, un hechizo que me empujaba a continuar caminando, a empaparme de aquella ciudad que me sorprendía con cada paso que daba y a ser consciente de que aquella sería, probablemente, una de las noches más mágicas de toda mi existencia.

Puente de las cadenas, Budapest

Aunque es conocido con el nombre de Puente de las Cadenas, su nombre oficial es Széchenyi lánchíd, en honor a su creador, el conde István Széchenyi quien ofreció sus rentas de un año entero para la construcción. Pero ¿por qué este señor ofreció tanto dinero para construir un puente? La respuesta es sencilla: antes de la construcción de este puente no existía ningún otro en Budapest por lo que sólo se podía cruzar el río en barco o bien caminando cuando el Danubio se congelaba. Pero cuando comenzaba el deshielo, nadie se atrevía cruzar el Danubio con semejantes placas de hielo flotando así que, cuando en 1820 el conde István Széchenyi tuvo que esperar una semana para poder cruzar hasta la otra orilla Del Río, decidió hacer esta espléndida donación con la intención de unir Buda y Pest.

Puente de las cadenas, Budapest

 

Las construcciones comenzaron en 1839 después de que el conde viera el puente de Hammersmith en Londres y le encargara al mismo arquitecto (William Tierney Clark) el diseño de un puente colgante para Budapest, inaugurándose oficialmente el 20 de noviembre de 1849. Sin embargo, con la 2ª Guerra Mundial los nazis destrozaron todos los puentes antes de su rendición, por lo que toda la estructura tuvo que ser reconstruida de nuevo. El puente reconstruido fue inaugurado el 21 de noviembre de 1949, justo 100 años después de su construcción. 

Consejo: si quieres conocer el puente en todo su esplendor intenta verlo tanto de día como de noche. Con la luz del sol podrás observar la arquitectura de esta impresionante estructura color turquesa y piedra mientras que con la oscuridad lo verás lleno de luces brillantes flotando en mitad del Danubio.

 

 

 

8. Plaza de los Héroes (Hősök tere) + Parque de la Ciudad (Városliget)

La Plaza de los Héroes es uno de los lugares más importantes y representativos de Budapest y se encuentra situada en uno de los extremos de la  Avenida Andrássy, la arteria principal de la ciudad junto a la cual forma un importante conjunto arquitectónico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Su construcción se inició en 1896, coincidiendo con la celebración de los 1000 años de historia del país y no fue terminada hasta 33 años después, en 1929. La plaza alberga un conjunto monumental muy especial para Budapest, el llamado «Memorial del Milenio» formado por dos columnatas semicirculares decoradas con figuras esculpidas de algunos de los líderes más importantes de la historia húngara y una columna central de 36 metros de altura que domina toda la plaza, coronada por el Arcángel Gabriel (mensajero de Dios en las religiones abrahámicas) y custodiada por las  estatuas de las tribus Magiares (antepasados de los actuales húngaros). 

 

Está flanqueada por dos de los museos mas importantes de la ciudad: el Museo de Bellas Artes y el Palacio del Arte, y es la entrada principal al Parque de la ciudad, el parque más grande de Budapest. De acceso público, este lugar es un paraíso en cualquier época del año y en su interior alberga numerosos secretos sólo aptos para aquellos que se atrevan a descubrirlos:

  • Városligeti tó. Este es el nombre del gran lago que domina todo el parque por el que podrás pasear en barco en los calurosos días de verano o patinar sobre hielo cuando sus aguas se congelen en el frío invierno. 
  • Castillo de Vajdahunyad. Este intrigante castillo se encuentra situado en una isla en medio del lago y fue construido en 1896 para la Exposición celebrada ese mismo año. Está basado en un castillo húngaro situado en Transilvania, cuando la región rumana pertenecía a Hungría y fue realizado inicialmente en madera hasta que después de la exposición decidieron reproducirlo en piedra. Hoy en día puedes visitar el Museo de la Agricultura que se encuentra en su interior así como su pequeña y coqueta iglesia.
  • Balneario Széchenyi. Es uno de los balnearios más grandes de Europa y fue construido en 1913 convirtiéndose en el primero de Pest. Son los baños más populares de la ciudad y un lugar ideal si te apetece desconectar un rato y relajarte, además sus aguas están recomendadas para dolencias en las articulaciones así que son perfectos para reponer fuerzas después de un día recorriendo la ciudad.
  • Museo de Bellas Artes. Si os gusta el arte no os perdáis la oportunidad de entrar en este museo, además de contar con varias obras de importantes artistas como Picasso, Goya, Rafael o Cézanne, alberga en su interior una estutua ecuestre de Leonardo da Vinci, probablemente la única en el mundo realizada por el propio Leonardo ¿te lo vas a perder?
  • Zoo de Budapest. Aunque no soy muy partidaria de ver a los animales encerrados en un zoo, el edificio en sí es de gran belleza: fundado en 1866, sufrió varias reformas entre 1909 y 1911 lo que le dio ese característico estilo Art Nouveau que personalmente adoro. Además es uno de los más antiguos del mundo y uno de los más grandes de Europa.
  • Museo del Transporte. Este museo alberga una de las colecciones de locomotoras más antiguas de Europa que va desde el boom de los transporte a mediados del siglo XIX hasta el sistema de metro subterráneo  de Budapest en 1890, el primero fuera de Gran Bretaña. 

 

Sin lugar a dudas, la visita a este parque bien merece un día entero para poder disfrutar de todos sus encantos además de disfrutar de un baño relajarte en su balneario y poder continuar así tu viaje por la ciudad 

 

 

 

9. Bares en ruinas

Con el frío recorriendo nuestra piel y aún extasiados por todo lo que la ciudad nos había regalado aquel día, decidimos seguir caminando todavía un poco más hasta alcanzar nuestro nuevo objetivo: encontrar el Szimpla Kert, el «ruin pub» más famoso de Budapest. Un poco perdidos en nuestra búsqueda, la energía de aquel lugar se clavó en nosotros como una flecha y al cruzar la esquina de la calle, sin explicación alguna, supimos que lo habíamos encontrado. Nada más atravesar la puerta me sentí como Alicia en el País de las maravillas, las sensaciones que recorrían mi cuerpo y mi mente eran las de estar adentrándome en un mundo fantástico, completamente nuevo y diferente a lo que había visto hasta ahora, un lugar donde el tiempo parecía haberse detenido y la explosión de colores y formas inundaban cada punto en el que se detenía mi mirada, un mundo encantado donde la buena energía vibraba a niveles insospechados y mis pensamientos se dispersaban más allá de lo que podía imaginar. La última noche mágica que me regalaría Budapest antes de partir…

Ruin pub, Budapest

Los ruin pubs son literalmente «bares en ruinas», antiguos edificios abandonados que el estado iba a demoler y que tras un acuerdo, fueron alquilados a precios muy económicos y reutilizados como «bar». Pero no como un bar cualquiera, un ruin pub es un increíble y original local que ha aprovechado la estructura decadente y en ruinas del espacio para su decoración ayudándose de los objetos más variopintos que te puedas imaginar: desde ordenadores en las paredes hasta sirenas en los espejos, pasando por objetos de cocina o plantas colgantes, una explosión de color y creatividad que hace de estos lugares una de las mejores opciones para tomarse unas copas en la noche de Budapest. 

 

Mi querida Alicia, nos veremos en los jardines de la memoria y en el Palacio de los sueños, ahí es donde tú y yo nos veremos» (Alicia a través del espejo).

 

El más famoso de la ciudad y probablemente del mundo es el Szimpla Kert (al que fuimos nosotros), su nombre significa literalmente «Jardín Simple» y es que entre todas las maravillas que se encuentran en su interior también hay un pequeño jardín secreto. Fue abierto en 2002, en una de las calles del barrio judío en Pest y aunque la dirección parece obvia en el google maps, lo cierto es que a la hora de guiarte se lía un poco por lo que un buen punto de referencia es saber que está dos calles por detrás de la Gran Sinagoga. Además de este Ruin Pub encontrarás más en Budapest como el Fogasház ( 16h-06h ) o el Instant ( 22h-06h ), las mejores opciones si quieres descubrir cómo es la ciudad de noche o tomarte una cerveza por un precio inferior al de un botellín de agua.

Ruin pub, Budapest

 

Dónde: Kazinczy u. 14, 1075 (Budapest)

Precio: la entrada a estos locales es gratuita. 

Horario: de lunes a viernes, de 12h-04h | sábados, de 09h-04h | domingos, de 09h-05h.

 Web: szimpla.hu

 

 

 

10. El vino caliente (forralt bor)

La primera noche que pasé en Budapest, un mágico 6 de diciembre, hacía más frío del que creía soportar (y eso que soy de sangre gallega). No nevaba, pero el calor que emanaban los puestecillos de Navidad te atraía hacia ellos como si de un imán se tratase (el calor y el olor  ¡¡¡que bien huele Budapest!!!). Pequeñas casetas de madera, repletas de luces de colores inundaban las calles de la ciudad ofreciendo artesanía del país y maravillosas delicias húngaras para comer. Ese fue el primer día que descubrí el «forralt bor», el vino especiado de Hungría que parecía ser la bebida oficial de la Navidad. Donde fuera que mirase, había una persona con guantes soplando a un vaso lleno de vino caliente. La sensación era extraña, me causaba una irrefrenable curiosidad probar aquel elixir para mí desconocido y a la vez sentía cierto miedo, ese miedo a lo desconocido, a salir de tu zona de confort y pensar que no te gustará, que tiene que estar malísimo pero ¿por qué lo beben todos? 

Ese mismo absurdo e ilógico miedo hizo que no probase el “forralt bor” hasta mi último día en Budapest y no sabéis lo que me arrepentí. Respirar con cada sorbo las diferentes especias como si de una pócima mágica se tratase mientras sientes el calor y el sabor del vino caliente y dulce en tus labios, es una de las experiencias que jamás olvidaré. Uno de esos sabores que irá conmigo allá donde vaya y que me recordarán irremediablemente a la mágica Budapest (de ahí dedicarle un selecto puesto en mi Top 10). Así que no hagas como yo y pruébalo a la primera ocasión que tengas, no te dejará indiferente.

Budapest

En las tierras del norte de Europa, cuando el frío apreta y el aire gélido se siente como miles de agujas clavándose en la piel, un delicioso y espaciado vino caliente es la mejor solución para entrar en calor. Esta pócima milagrosa está documentada desde el siglo I cuando los legionarios  romanos la tomaban en sus travesías por el Imperio para fortificarse, relajarse y tener dulces sueños en las frías y duras noches de invierno. 

Ingredientes mágicos: el vino caliente tienen tantas formas de prepararse como nombres dependiendo del lugar donde se haga. Sin embargo, hay algunos elementos que suelen ser comunes a todas las recetas: el vino, por ejemplo, debe ser ligero y afrutado pues los vinos de crianza o añejos no son adecuados para calentar pudiendo resultar demasiado fuertes al paladar. También es común a todas las recetas el uso de miel o azúcar para endulzar el brebaje, teniendo cuidado con las cantidades para que no resulte demasiado empalagoso pues la idea es que sea una bebida dulce y chispeante a la vez. En cuanto a las especias empleadas es donde encontramos más diferencias aunque para mí, sin duda alguna, los húngaros se llevan el premio al mejor vino caliente: canela, clavos de olor, cáscara de naranja y un anís estrellado convierten su receta en una de las bebidas invernales más deliciosas del mundo ¿te animas a probarlo?

 

 Bonus: Budapest es una ciudad maravillosa con un millón de posibilidades por lo que un top 10 se le queda pequeño con todo lo que tiene que ofrecer. En esta entrada he intentado plasmar aquellas cosas que me enamoraron y que formarán parte para siempre de mis recuerdos sobre este ciudad, pero sin lugar a dudas tiene muchas más cosas que visitar, así que te animo a verlas todas en tu viaje.

 

 

La amé desde el primer atardecer que me regaló y espero que tú la ames también ¿te animas a sentir la magia?

 

 

 INFO: toda la información relativa a precios y horarios está actualizada a Enero de 2019 pero por si acaso hubiese modificaciones al lado de cada una os he puesto un enlace directo a su web para que tengáis siempre la información más correcta. En este artículo encontrarás también «enlaces de afiliados» , no suponen ningún cargo extra para ti pero si reservas a través de ellos me ayudas a mí a seguir viajando y contándolo en el blog. 
 
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